Uno no puede ir por la calle y gritarle a alguien “Hijuelagrandiosamilputas”. Hay que ser respetuoso hasta con el peor enemigo.

Hace días andaba necesitado de pisto, así que me llevé mi naipe a pasear ahí en ese parque que está enfrente de La Parroquia, donde le cae trabajo de lo que sea a uno. Pero mi compañero, el “Garnacha” (es chaparro y gordo), me estaba haciendo trampa en el conquián. Yo no le dije: “Bueno vos hijue cien mil putas quién te crees que sos”. Le espeté un: “Amigo, no hagás trampas por favor”.

Por ejemplo, a mí el Jitler Mont cuando no me invita a chupar, yo no le digo: “Mirá vos Jitler Mont a mi me pela la verga todo el vergueo que estás armando con Muluc”. No, no, no… para eso se esforzaron mis padrecitos en darme buena educación, yo le digo: “Amigo, se te olvidó invitarme a beber el otro día”.



Cuando no cae el pago a fin de mes, yo no voy con los jefes y les digo: “Suficiente me estoy rajando yo el culo para hacer las mierdas diferentes en esta redacción de mierda”. Yo voy con mis superiores y les digo: “Cuerpo directivo de este honorable diario, espero que mi esfuerzo sea valorado a fin de mes”.

Tampoco soy irrespetuoso cuando la gente me critica en Facebook, no voy por ahí diciendo: “Me vas a conocer maldito”. Yo le digo: “Muchas gracias por su comunicación y lamentamos mucho los inconvenientes que esto pueda causar. Favor dejar su correo y algún número telefónico en nuestro inbox para que un representante de servicio al cliente le de seguimiento a su queja”.

Por cierto, es primera vez que en este humilde diario se publican “palabrotas”, pero qué bueno que van en comillas porque son ajenas a esta redacción.