Durante su visita a la XVI Cumbre de Tuxtla, donde se reunieron jefes de Estado y Gobierno, el presidente Jimmy Morales contó incendiarias declaraciones a sus homólogos, Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos, mandatarios de México y Colombia, respectivamente.

Yo no iba ser ni corrupto ni ladrón, pero me chingué la rodilla“, mencionó Morales a Peña Nieto cuando este le preguntó sobre el tiempo que lleva de gobierno.



Ante esto, se puede interpretar que el presidente guatemalteco da a entender que, efectivamente, todo está patas arriba en el país.

Con una bancada que hace lo que se le antoja, uno de sus diputados prófugo de la justicia y otro sindicado de ser autor intelectual del asesinato de dos periodistas, sin mencionar la crisis del Hogar Seguro, Morales hace notar que está en una encrucijada.

Sin embargo, instantes después, los mandatarios se dedicaron a otro tipo de tertulia sin importancia y bebieron algunas Corona bien frías con su respectivo limón.

Ni corrupto ni ladrón

Ni corrupto ni ladrón