Juan y Guillermo* (John y William para sus amigos y para los efectos de esta entrevista), son 2 de los tantos trabajadores de call center que pasan varias horas al día sentados y atendiendo telefónicamente a alguien en otro idioma y otro país.

Un día de tantos, John le dio jalón a William a su casa como siempre e iban discutiendo trivialidades del día a día en perfecto inglés en el camino. La mamá de William le ofreció cena a John por su amabilidad y aprovechó a pasar el tráfico en la casa de su colega.

‘It was funny…’, perdón, fue gracioso que la mamá del Willy me ofreció cena en español y yo le entendí, ¡tuvimos una conversación en español! ¡Fue hermoso!“, exclamó el joven.

John comentó que luego de eso “nos pusimos a jugar FIFA en el Play, y nos sacábamos la madre en español, fue extraño pero descubrimos que podíamos hablar en castellano y entendernos mutuamente“.



Ambos llegaron a la oficina al siguiente día, e intentaron llevar una conversación en español con sus compañeros de labores, pero “nunca falta el pone-dedo (sic) que le dijo a un supervisor lo que estábamos haciendo y nos llamaron la atención“, se quejó un frustrado John. “Ya ni Juan puedo decir que me llamo“.

A partir de entonces, igual siguieron en su rutina e igual continuaron hablando en su idioma natal fuera de horarios de oficina. Lo mejor de todo es que hasta novia consiguieron ambos y ya pueden ir al cine a ver películas dobladas al español sin molestarse.

 

* Nombres ficticios para ocultar sus identidades, aunque sí nos dijeron sus nombres traducidos al inglés.