A nadie le gustó la encaminada frase a la polémica que el todavía diputado Luis Rabbé hizo a todas luces de las cámaras de televisión: “Voy a renunciar cuando la gente deje de votar por mí”.

La respuesta cínica del legislador, no lo es tanto y el diputado sabe que tiene razón. La culpa de todos los males, somos nosotros mismos.

Hoy se cumplen 6 meses de gobierno de Jimmy Morales, aquel que mirábamos en la televisión contando malos chistes y con un formato de televisión mal copiado de varios programas mexicanos. Aún así a la gente le gustaba y lo mantuvo al aire por más de 17 años. Y ahí está la respuesta de por qué algo malo puede perdurar si a la gente le gusta y lo apoya aunque le sangren los ojos y los oídos, peor aún disfrutándolo.

[pull_quote_left author=”Jimmy Morales”]“Durante 20 años los he hecho reír, les prometo que si llego a ser presidente no los voy a hacer llorar”[/pull_quote_left]El disgusto con estos meses de Gobierno es evidente. Jimmy Morales está ahí por el ego, soberbia y demás males que saltaron cuando le dijo a su hermano Sammy: “Yo voy a ser presidente de Guatemala”. ¿Por qué no dijo: Quiero ser elegido como presidente? Desde el propósito inicial se dio a la tarea de a toda costa llegar a la máxima magistratura sin valerse de los medios justificables para serlo. Así que no le importó valerse de militares, financiamiento dudoso, favores políticos y económicos; él quería ser presidente y punto.



El gabinete de Jimmy Morales

¡Ah! Y sus amigos ya recibieron cargo públicos también.

En primera instancia donó medicinas vencidas, prometió que en un año todos los hospitales iban a estar abastecidos. Justamente ayer los salubristas marcharon por el escaso apoyo que han recibido. Aseguraba que acabaría con los grandes negocios de medicinas sobrevaluadas, pero como que en el país no hay farmacéuticas que quieran hacer el trato a “puerta abierta”.

Su slogan “Ni corrupto ni ladrón” no le hace justicia cuando al Ministerio Público le hace falta presupuesto para trabajar, en cambio prefirió favorecer al Ejercito, carcomido por tantos casos de corrupción de sus miembros.

A la Policía Nacional Civil les dio un aumento, con eso pretende callar bocas y decir que en materia de seguridad su trabajo está cumplido, pero las patrullas siguen descompuestas y sin gasolina.

Y lo anterior han sido soluciones fallidas e improvisadas, porque desde campaña electoral nunca supo decir cómo, cúando, cómo ni con qué cumpliría sus ofrecimientos al llegar al poder. Así que han pasado 6 meses y no se ve nada, ¿hay que esperar otros más?