La liga deberá esperar para conocer cómo será la futura relación de Reino Unido con la Unión Europea y si ésta permitirá el libre tránsito laboral como existe dentro del bloque y con algunos socios comerciales que tiene.

Pero en el escenario de que no se llegue a un acuerdo, el Brexit podría tener profundas implicaciones hasta el punto de cambiar el mapa del fútbol en el mundo, en el que actualmente aparece Inglaterra como la mayor potencia económica y una de las principales en el aspecto deportivo.



Aunque el tratado de la Unión Europea contempla el caso de la retirada de un estado y el texto concede un plazo de dos años prorrogables para pactar la separación, el resultado, conocido la pasada madrugada, ha generado, además de un impacto global, muchas incertidumbres sobre sus consecuencias.

Éstas también se extienden al deporte y especialmente al futbol, donde los jugadores comunitarios dejaron de ocupar plaza de extranjero desde la conocida como sentencia Bossman. El 15 de diciembre de 1995 el Tribunal de Justicia de la UE declaró ilegales las indemnizaciones por traspaso y los cupos de jugadores extranjeros comunitarios.

Los futbolistas de Escocia, Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte, las cuatro naciones que integran el Reino Unido, y que juegan en ligas de la UE afrontan ahora un periodo de incertidumbre, igual que todos los comunitarios que lo hacen en la Premier League, que también puede verse afectada si reduce la llegada de jugadores de otros países, como su participación en competencias europeas como la Champions League o la Europa Cup.